24/3/11

Siento un montón de cosas que jamás le contaría a nadie, la mayoría son tristes. ahí es cuando de todo lo que no quiero hablar viene una luz pequeñita que se llama Laura, mi hermosa. De ella podría hablar y escribir horas y días enteros, me encanta saber que ésta sensación es solo mía, no hay otra mujer, ni menos hombre que pueda saber como me salta el corazón cuando ella se mueve, cuando golpea mis costillas, cuando da pataditas, cuando tiene hipo, cuando la veo en la pantallita y pienso que ese cuerpecito que se mueve está dentro de mí, que vive de mí, que se alimenta de mí. Me da tanta pena que ella tenga que llegar a un mundo de mierda, lo que me importa saber es que siempre estaré ahí yo para cambiarle el mundo cuando ella quiera y necesite. Tengo muchísima ansiedad por su llegada, solo un mes y medio, tal vez y yo creo, que menos, para tenerla acá. No sé que hacer, miro su ropita doblada y guardada religiosamente una y otra vez y la vuelvo a ordenar, a doblar y a guardar, me imagino el momento de su llegada y no me logro concentrar. No tengo miedo, solo me pongo nerviosa, quiero tenerla y estar todo el día mirandola e imaginar cositas para hacerle en mi máquina de coser, para que sea la más linda todos los días. Falta tan poco y no puedo creerlo, la vida cambia en un abrir y cerrar de ojos, pero me gustaría que fuera como antes, como cuando supe de su existencia en mí. No quiero problemas, no quiero sentirme así. Quiero que haya ternura permanente, sonrisas todo el tiempo, palabras lindas, gestos que están olvidados… cosas que antes nunca hubieran cambiado. Será parte del proceso? espero y confío, quiero todo como antes, todo + ella = sería la mina más feliz.

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